ANSIEDAD POR EL ESTATUS-TAURUS, MADRID, 2004
Alain de Botton

Ansiedad por el Estatus

Taurus, Madrid, 2004

www.alaindebotton.com

Primera parte

Causas de la ansiedad por el estatus

1. La falta de amor

2. El esnobismo

3. Las expectativas

4. La meritocracia

5. La dependencia

Segunda parte

Soluciones para la ansiedad por el estatus

1. La filosofía

2. El arte

3. La política

4. El cristianismo

5. La bohemia

Terminología

Estatus

– La propia posición social

– Posición jurídica o profesional dentro de un grupo, sin embargo, según una acepción más amplia se refiere al valor e importancia que uno tiene a los ojos del mundo

– A partir de 1776 la atribución de estatus en Occidente se ha basado cada vez más en el logro económico

– Las consecuencias de poseer un estatus elevado son agradables

– Muchas personas piensan que es uno de los más preciados bienes terrenales

Ansiedad por el estatus

– Una preocupación tan perniciosa que puede llegar a arruinar períodos prolongados de nuestra vida, que nos lleva a pensar que corremos el peligro de no responder a los ideales de éxito establecidos por nuestra sociedad y que quizá por ello nos veamos despojados de dignidad y de respeto.

– La ansiedad la provocan, entre otras cosas, la recesión, el despido, la jubilación, las conversaciones entre compañeros del mismo sector, las reseñas periodísticas sobre personas destacadas, el éxito de los amigos.

– Si nuestra posición en la escala nos causa tanta preocupación es porque la idea que tenemos de nosotros mismos depende enormemente de cómo nos ven los demás. Dejando a un lado a ciertos individuos pocos comunes, para tolerarnos a nosotros mismos nos basamos en las señales de respeto que emite el mundo.

– Lo triste es que el estatus es difícil de conseguir y más difícil aún de mantener durante toda una vida

– Y con el fracaso vendrá la humillación: la corrosiva certeza de haber sido incapaces de convencer al mundo de nuestra valía, y por tanto, de estar condenados a contemplar a los triunfadores con amargura y a nosotros mismos con vergüenza.

Tesis

– Que la ansiedad por el estatus posee una especial capacidad para inspirar pena

– Que el ansia de alcanzar un estatus, como todos los apetitos, puede tener su utilidad: la de incitarnos a hacer justicia a nuestro talento, fomentar la excelencia, impedirnos incurrir en excentricidades dañinas y hacer que los miembros de una sociedad converjan en un sistema de valores comunes. Sin embargo, como todos los apetitos, sus excesos también pueden ser letales.

– Que quizá la forma más provechosa de abordar esta situación sea intentar comprenderla y hablar de ella.

Primera Parte

Causas de la ansiedad por el estatus

1. La falta de amor

– Es probable que el dinero, la fama y la influencia tengan más valor como símbolos del amor -y como medios para lograrlo- que como fines en sí mismos.

– El hecho de que nos demuestren amor supone sentirse objeto de preocupación. Puede que haya diferencias entre el amor romántico y el relacionado con el estatus, pero, en el campo del estatus, el objeto amado, al igual que los amantes, disfruta de cierta protección bajo la benevolente mirada de los demás.

– Los ricos…tanto como el dinero buscan el respeto que puede derivarse del proceso de acumulación. Si una sociedad futura nos ofreciera amor como recompensa por acumular pequeños discos de plástico, esos objetos sin valor no tardarían mucho en ocupar un lugar preferente en nuestras más fanáticas aspiraciones y ansiedades.

– “La teoría de los sentimientos morales” 1759. Adam Smith: “ventajas de la mejora de nuestra situación: ser observado, escuchado o tenido en cuenta con simpatía…El pobre pasa desapercibido…”

– …cualquier vida adulta se define por dos grandes historias de amor: el amor sexual…bien conocida..la sociedad la acepta y la celebra. La segunda es un relato más secreto y vergonzoso: el impulso que nos lleva hacia el estatus.

– “Principios de Psicología” 1890. William James. “…no se podría concebir castigo más diabólico que soltar a alguien en la sociedad y que pasara absolutamente desapercibido entre todos sus miembros”

– La atención de los demás nos importa porque sufrimos una incertidumbre congénita respecto a nuestra propia valía: en consecuencia lo que los demás piensan de nosotros llega atener un papel determinante en nuestra forma de vernos a nosotros mismos.

2. El esnobismo

¿Por qué el respeto se reserva para quienes tienen un estatus elevado? La respuesta radica en un fenómeno cuyos efectos pueden considerarse la segunda causa de la ansiedad relacionada con el estatus.

– Esnobismo (sine nobilitate, s. Nob.) 1820. Primero, designaba a alguien que carecía de estatus, pero luego…

– Alguien que se ofende por la falta se estatus elevado de los demás,…cualquiera que discrimine abiertamente…aquellos que reiteran que existe una diferencia fundamental en el valor de las cosas. No obstante quizá sea más preciso limitar el significado del esnobismo a una determinada forma de resolver el problema de a quién y qué hay que respetar. Lo que define al snob no es la pura y simple discriminación sino su inflexible insistencia entre rango social y valía humana.

– A lo largo del tiempo se pueden encontrar snobs congraciándose con diferentes grupos destacados porque el interés principal de ese grupo es el poder y, como la distribución del poder cambia, también lo hacen los objetos de admiración de esos personajes…Si no logramos esgrimir símbolos socialmente reconocidos de nuestras cualidades nuestra existencia le seguirá suscitando (al snob) una indiferencia mortal.

– Los más afamados aduladores saben que tienen que demostrar que la única parte de su víctima que les interesa es la menos relacionada con el estatus. (En el fondo, lo que nuestro anhelo emocional pretenda no sea tanto deslumbrar mediante acciones como retomar el curso del amor incondicional que conocimos en la infancia)

– …los snobs se encuentran a merced de las súbitas y tragicómicas fluctuaciones del criterio que les indica quiénes pueden ser sus mejores amigos. Anécdota de Proust y Saint Loup

– aparición de los libros de buenas manera o de etiqueta…cómo impresionar a una concurrencia cuya receptividad se limita a signos de importancia externos.

– ¿Qué es lo que produce el snobismo?. Un miedo histérico a lo que podría ocurrir si uno fuera incapaz de adquirir un estatus elevado o de rodearse de aquellos que sí lo han conseguido; un miedo a verse privado de cualquier atención, amor, respeto e incluso de todo medio de vida.

– Transmisión social del esnobismo. Educacional. Los “arribistas” que adquieren estatus tratan a los demás como ellos habían sido tratados, y como incluso les siguen tratando quienes tienen mayor estatus. Viñeta de Punch. 1892.

– Thackeray: los periódicos, máquinas propagadoras de esnobismo

– Por desgracia, puede que quejarnos de los métodos de discriminación del esnobismo no baste del anhelo de ser respetados por los propios esnobs, ya que la aversión hacia ciertas personas no suele ser razón suficiente para no desear gustarles. La sociedad, arrastrada por los esnobs. (Proliferación de objetos símbolos del poder y del mal gusto)

3. Las expectativas

El progreso material

Igualdad. Expectativas y envidia

– avances materiales que han ido de la mano de un aumento de los niveles de ansiedad generados por el estatus, en lo que se refiere a la preocupación por la importancia, el logro y la renta. Puede que, paradójicamente, el descenso de la privación real se haya visto acompañado de una acrecentada sensación de privación y temor por esa causa.

– Sólo envidiamos a quienes consideramos similares a nosotros; sólo envidiamos a los miembros de nuestro grupo de referencia. “Tratado de la naturaleza humana” 1739. David Hume: lo que produce la envidia no es la desproporción, sino la proximidad.

– Si las grandes revoluciones políticas y de consumo de los siglos XVIII y XIX produjeron angustia psicológica…fue a causa del ideal sobre la igualdad de los seres humanos y el poder ilimitado de todo el mundo para lograrlo

– La autoestima depende de la proporción entre nuestras pretensiones y el éxito.

4. La meritocracia

El impacto de la pobreza sobre la autoestima se verá determinado en gran medida por la forma de interpretar y de explicar la pobreza que tenga la comunidad.

Tres historias (desde Jesús hasta la segunda mitad del XX las capas más bajas dispusieron de tres historias con un efecto reconfortante e inhibidor de la ansiedad)

1. los pobres son responsables de su situación y son la parte más útil de la sociedad

2. el estatus inferior carece de connotaciones morales

3. los ricos son pecadores y corruptos y han logrado sus riquezas robando a los pobres

Tres nuevas historias sobre el éxito que producen ansiedad

1. Los útiles son los ricos, no los pobres

2. El estatus propio tiene connotaciones morales

3. Los pobres son pecadores y corruptos y deben su pobreza a su propia estupidez

5. La dependencia

– El rasgo más evidente de la lucha por el estatus es la incertidumbre (en las sociedades tradicionales el estatus era difícil de conseguir, pero también difícil de perder)

– La ansiedad es la criada de la ambición contemporánea porque el sustento y la estima dependen, como mínimo, de cinco elementos impredecibles, de cinco razones para no dar por hecho el logro o el mantenimiento de la posición deseada dentro de la jerarquía.

– 1. Dependencia de un talento voluble

– 2. Dependencia de la suerte

– 3. Dependencia de un empleador

– 4. Dependencia de la rentabilidad de un empleador

– 5. Dependencia de la economía global

El trabajo es el principal determinante de la cantidad de respeto y de atención que se nos concede Nuestro éxito es incierto y variable…pero nuestra necesidad de amor se mantiene inquebrantable.

Segunda parte

Soluciones para la ansiedad por el estatus

1. La filosofía

– Honor y vulnerabilidad

– El honor, batirse en duelo

– Filosofía e invulnerabilidad

– Sócrates, Diógenes, Anéstines

– Entre el punto de vista de los demás y el de uno mismo se interpone la RAZÓN

– La filosofía no niega la utilidad de ciertos tipos de ansiedad

– Más que rechazar por completo una jerarquía del éxito y del fracaso, la filosofía se limita a reconfigurar el proceso evaluatorio y otorgar legitimidad a la idea de que el sistema de valores mayoritario quizá esté relegando injustamente a algunas personas a una situación vergonzosa, al tiempo que, de manera igualmente indebida, puede estar concediendo respetabilidad a otras (además, en caso de injusticia, nos ayuda a aferrarnos al pensamiento de que quizá seamos adorables, aunque fuera de la aureola de los elogios ajenos)

– Sin embargo, si admitimos el valor de ciertos sentimientos de ansiedad a la hora de ayudarnos a encontrar seguridad y a desarrollar nuestros talentos, puede que tengamos derechos a cuestionar la utilidad de otras emociones relacionadas precisamente con esos mismos objetivos.

– Misantropía inteligente

– Chamfort: “La opinión pública es la peor de las opiniones”

– La razón de esta opinión deficiente radica en la resistencia del público a someter sus pensamientos a los rigores del análisis racional y, por el contrario, en su fe en la intuición, la emoción y la costumbre. Chamfort observó que: “Se puede estar seguro de que cualquier idea aceptada, cualquier noción recibida, será una idiotez, puesto que ha sido capaz de atraer a la mayoría”

– Las costumbres más absurdas…esa es la tradición.

– La aprobación de los demás nos importa por dos razones:

– Materialmente

– Psicológicamente (dificultad de seguir confiando en nosotros mismos). Los beneficios del enfoque filosófico surgen en relación con esta consecuencia de la desatención.

– Shopenhauer, Voltaire

2. El arte

– ¿De qué sirve el arte?

– Matthew Arnold, “Cultura y anarquía”, 1860, decía que el arte es la crítica de la vida.

– Las obras de arte pueden funcionar como vehículos para explicarnos nuestra situación. Puede orientarnos hacia una concepción más verdadera, juiciosa e inteligente del mundo. La historia del arte está llena de desafíos al sistema de estatus.

– Arte y esnobismo

– Jane Austen, “ Mansfielf Park” publicada en 1813. Historia de los prejuicios que alberga una familia respecto a una sobrina a la que acogen y “que no se ha creado en heredades con explanadas ajardinadas”. A Jane Austen le cuesta un poco más decidir quién es deficiente y en qué sentido. La novelista cambia la lente social habitual para observar a la gente, la que magnifica la riqueza y el poder, para utilizar otra lente de orden moral, que resalta las cualidades de carácter. Así, la estructura jerárquica de Mansfield Park ha quedado patas arriba. Pero Jane Austen no se limita a declarar, con la brusquedad de un predicador, cuál es su idea de la auténtica jerarquía, sino que recaba nuestra simpatía. Su arte pretende, mediante lo que denomina un estudio de tres o cuatro familias en una aldea rural, criticar sus vidas, y de esa forma, alterarlas.

– Otros ejemplos: “Papá Goriot”, “Jude el oscuro” de Hardy. En “Middlemarch” (1872) George Elliot nos recuerda cuántas personas en el mundo, sin ser menos inteligentes o creativas que Santa Teresa, no logran exteriorizar sus cualidades mediante grandes acciones, a causa de una combinación de errores propios y de condiciones sociales desfavorables, con lo que se ven condenadas a sufrir un estatus que apenas guarda relación con su fuero interno.

– La pintura también puede cuestionar la interpretación habitual que tiene el mundo sobre quién o qué es importante. Chardin en 1746 pintó su comida para una convaleciente, desde luego no era lo que se suponía que tenía que pintar un gran creador según las normas prescritas por la Academia de Pintura Francesa que desde su fundación en 1648 por Luis XIV había establecido una jerarquía de géneros pictóricos.

– Otros casos: Thomas Jones, Kobke

– La tragedia

– Es una manifestación artística que desde su aparición se dedicó a relatar historias de grandes fracasos sin recurrir a la burla o al juicio…ofrecía a los implicados en catástrofes un grado de compasión que se debe a todo ser humano, pero que no suele otorgarse.

– Si el periódico se sitúa en uno de los extremos de la comprensión (“miembro de la familia real implicado en un escándalo de incesto”), la tragedia se sitúa en el opuesto, porque encarna la pretensión de levantar puentes entre el culpable y el aparentemente intachable (Edipo Rey)

– La comedia

– El humor no es sólo un juego. Si (los chistes) resultan especialmente efectivos como método para la queja es porque comunican una lección, al tiempo que parecen limitarse a entretenernos. (Sinceridad permitida de los bufones)

– No toda persona de elevado estatus está en disposición de un trato cómico. Nos reímos de lo excesivo y desproporcionado, y a través de nuestra carcajada, criticamos.

– S. Johnson, la sátira no es más que un modo especialmente eficiente de “censurar la maldad o la insensatez”. Dryden, “la corrección de los vicios,

– El humos no sólo es una herramienta útil para atacar a personas de alto rango, también puede ayudarnos a encontrarle un sentido a las ansiedades que nosotros mismos sentimos en relación con el estatus, y a moderarlas.

– Puede que el objetivo latente, inconsciente, de los cómicos sea el de cambiar el mundo para que sea un lugar en el que haya menos cosas de las que reírse.

4. La política

– Tipos humanos ideales

– Requisitos en diferentes épocas para tener un estatus elevado.

– Una perspectiva política sobre la ansiedad por el estatus hoy día

– En el mundo occidental. Los que hayan logrado dinero, poder y renombre a través de su propia actividad. Como las sociedades son meritocráticas, se entiende que los éxitos económicos son merecidos y no debidos a la suerte, a la providencia o a Dios. Se atribuye al dinero un contenido moral (Veblen, 1899, Smith, 1776, Galbraith)

– El concepto de símbolo de estatus descansa en la extendida y no inverosímil idea de que la adquisición de los bienes más caros debe responder a la presencia de los más destacados rasgos de carácter.

– Cuestionamiento de la meritocracia: existen el azar y las circunstancias, la enfermedad, el miedo, el accidente y el desarrollo tardío, el sentido de la oportunidad y la desgracia. Papel de los factores contingentes. Cortar las conexiones doctrinarias que habitualmente se establecen entre riqueza y virtud.

– El ideal moderno presupone la existencia de una conexión entre la acumulación de dinero y la felicidad- Esta idea descansa en tres presupuestos:

– Identificar lo que nos hace felices no es una tarea difícil

– La enorme variedad de opciones ocupacionales o de bienes de consumo disponibles no es un espectáculo chabacano y exasperante responsable de que estemos atiborrados de deseos intrascendentes, sino que son capaces de satisfacer alguna necesidad fundamental

– Que cuanto más dinero tengamos más productos y servicios podemos permitirnos.

– Rousseau (1754): somos peligrosamente pobres en cuanto a la comprensión de nuestras necesidades. Predisposición a escuchar las sugerencias de los demás respecto adónde han de dirigir sus pensamientos y qué deben valorar para ser felices, sobre todo cuando esos consejos van acompañados de la autoridad de un periódico o de los atractivos visuales de una valla publicitaria.

– El anuncio de un automóvil no mencionará nuestra tendencia a dejar de apreciar algo cuando ya hace cierto tiempo que lo tenemos.

– Los anuncios guardan silencio sobre la escasa capacidad de los bienes materiales para alterar nuestros niveles de felicidad, si se comparan del poder abrumador de los acontecimientos emocionales

– Si no podemos dejar de envidiar, resulta especialmente penoso que pasemos buena parte de nuestra vida envidiando cosas equivocadas.

– John Ruskin, (rico en “vida), Matthew Arnold (1869), Thomas Carlyle (1843)

El cambio político

– Al margen del sentimiento de contrariedad o perplejidad que una jerarquía social pueda infundirnos tendemos a aceptarla, presuponiendo que se encuentra demasiado arraigada…y las creencias que la sustentan son naturales

– Evolución de las ideas “naturales”

– Virginia Wolf, “Una habitación propia” (1929)

– Lo que pretende sobre todo la perspectiva política es comprender la ideología, llegar a un punto en el que esta sea desnaturalizada y desactivada por el análisis; de modo que podamos sustituir la reacción atónita y abatida ante ella por una comprensión diáfana y genealógica de sus fuentes y efectos

5. El cristianismo

– la Muerte

– Tolstoi, “La muerte de Iván Illich (1886), un hombre abrumado por el estatus. Respondiendo a la mejor tradición del memento mori cristiano, “La muerte de Iván Illich” estudia de qué manera el pensamiento de la muerte puede reorientar nuestras prioridades, apartándolas de lo terrenal y llevándolas a lo espiritual, lejos del whist y de las recepciones para conducirlas a la verdad y al amor.

– ¿Soy yo o es mi posición social? Lo que despierta la admiración y los halagos

– A medida que el amor condicional resulta menos interesante, lo mismo ocurre con muchas de las cosas que buscamos para garantizarlo….Amor que sólo dura mientras mantenemos nuestro estatus. El pensamiento de la muerte puede otorgarnos el valor para descolgarnos de las expectativas sociales más infundadas. Ante un esqueleto, los aspectos represivos de las opiniones ajenas suelen perder su capacidad intimidatoria.

– Tanto en las ideas cristianas como en las laicas respecto a cuáles son las actividades que siguen teniendo sentido cuando se abordan desde la perspectiva de la muerte existe una sorprendente coincidencia.

– Vanidad de Vanidades, nuestra insignificancia, reflejo en el arte.

– La comunidad

– Una influyente tendencia es que no hay que ser como todo el mundo, que hay que destacar

– Pero ser como todo el mundo no es ninguna calamidad. Cristianismo

– Quizá los ciudadanos pierdan algunas de sus ambiciones de gloria personal ciando los espacios públicos y los servicios urbanos puedan antojarse un destino adecuado

– Siempre que podamos recuperar la sensación de que todo ser humano es algo precioso y, lo que es más importante, siempre que podamos legislar para que haya espacios y modales cuyo carácter conlleve esta conciencia. La idea de vulgaridad perderá sus connotaciones más sombrías y, como resultado, el deseo de triunfar se debilitará.

– Las dos ciudades

6. La bohemia

– Flaubert: “El odio al burgués es el comienzo de la sabiduría”. La bohemia modifica la respuesta a las preguntas de quién merecía un estatus elevado y por qué.

– Duchamp, Kerouac, Stendhal, Bukowsky, Thoreau (“Walden”, la riqueza del hombre se mide en proporción a la cantidad de cosas de las que puede prescindir)

– Sistema de valores que opera en nuestro entorno inmediato: los bohemios suelen elegir con especial atención sus compañías. Redefinen cuidadosamente su interpretación de la palabra fracaso. El fracaso insigne. Apartarse de las convenciones.

– Excesos de los bohemios: la frecuente historia del idealismo echado a perder por la inflexible negativa a participar siquiera en mínimas disciplinas burguesas.

– Se podría decir que una solución madura a la ansiedad relacionada con el estatus comenzaría con el reconocimiento de que éste emana de diferentes públicos: de industriales o de bohemios, de familias y filósofos; y que podemos ejercer libremente y a voluntad la elección de ese público.

– La filosofía, el arte, la política, el cristianismo y la bohemia, trataban de instituir nuevas clases de jerarquía…otorgaron legitimidad a quienes en cada generación no aceptan las ideas de estatus elevado predominantes…nos recuerdan que existen otras formas de triunfar en la vida, además de las que utilizan “el juez y el farmacéutico”.

domingo, 07 de noviembre de 2004

Botton Estatus

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