Asalto a la razón

 

Escribo esta última entrega de julio 2019 desde un sentimiento de culpa y a modo de “excusatio non petita” por haber creído y proclamado que el gobierno de coalición PSOE – UNIDAS PODEMOS era cosa hecha. Indago la causa de mi error y debo atribuirlo a un sesgo racionalista del que los de mi quinta no podemos desprendernos. Ilustración, racionalismo, lógica, y realismo son vicios propios de quienes, jóvenes, se atrevieron con Lukács (de ahí el título de este artículo), con el marxismo “científico”, con la razón y lo razonable antes que con lo emotivo y emocionable que reina en la actualidad. Incluso pensábamos que el análisis de lo (en apariencia) irracional sólo era posible desde la razón, que para eso estaban los psicólogos. Con todo eso construíamos un mecanismo de análisis para andar por casa que, como una tijera o un modelo de oferta/demanda, constaba de dos hojas. Una de método, enfoque y doctrina, en fin una “caja de herramientas”. La otra, de observación de hechos y datos. Con ese simple mecanismo hemos ido cortando la realidad (descripción, explicación y predicción) bien que con interferencias ideológicas y el engrase de no poca intuición y esfuerzo. La aplicación de tan sencillo aunque experimentado sistema me ha llevado al error. Valoré la situación de los contratantes, socialistas y podemitas, su origen y evolución, y la última oferta de los primeros sobre la mesa: tres ministerios y una vicepresidencia del gobierno de España. Una valoración en términos de influencia, presupuestos (dinero), organismos adscritos, cargos y puestos de libre designación, y la conclusión era clara. Sin embargo los de Iglesias se sacaron lo de las “políticas activas de empleo”, un buen pretexto para que los de Sánchez retiraran de la mesa su propuesta con rapidez e inflexibilidad impostada. Así que me equivoqué en mi pronóstico y como disculpa o hipótesis de rescate propongo algunas explicaciones elementales que pudieran redimirme.

La primera, ya esbozada es que la racionalidad no existe cuando se trata de política y de procesos con múltiples protagonistas e intereses. Lo mismo puede salir San Antón que la Inmaculada Concepción. Sólo es posible un tratamiento desde la teoría del caos o del enfoque probabilístico de los procesos aleatorios. “Lo más probable es que resulte seguro que quizás pueda ser”, y cosas así. La segunda se fundamentaría en la utilización de datos incompletos o falsos. La política es terreno abonado para la simulación y la mentira. Habrán existido agendas ocultas y negociaciones múltiples y opacas, intenciones y variables que los propios negociadores malinterpreten o equivoquen. Y para terminar, justifico mi error aduciendo que no ha existido. Habrá ministros de Podemos y Gobierno compartido se llame como se llame. Sólo que en septiembre, y conocidos los ejecutivos autonómicos y los pronunciamientos judiciales. La razón lógica resiste el asalto y se acaba imponiendo.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ofrece un mitin junto al candidato de Unides Podem-Esquerra Unida a la Presidencia de la Generalitat, Rubén Martínez Dalmau. EFE/Ana Escobar

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

 

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