Breve diálogo socrático sobre el Bitcoin

 20 de enero 2014

Manuel Ángel Martín López, Doctor Ingeniero y Economista. Profesor de Economía Financiera.

 

Iñaki Martín Velasco, Economista, Vicepresidente para Europa de OnMobile Global

 

 

Desde que en 2008 se publicara bajo la autoría de Satoshi Nakamoto un artículo describiendo el funcionamiento y fundamento del Bitcoin, y se difundiera la programación necesaria para su utilización, esta moneda virtual o digital se ha ganado, sin duda, algunos de los atributos propios de toda moneda. Entre ellos no podía faltar la aparición de “burbujas” especulativas. Su uso se ha incrementado notablemente y con él, el número de operadores e intermediarios. Aquí, un más que maduro Profesor de Finanzas (68) y un joven (42) economista, alto ejecutivo de una empresa tecnológica, dialogan sobre la actualidad y el futuro del Bitcoin, en el convencimiento de que la verdad siempre está tanto en las preguntas como en las respuestas.

 

Manuel.– Si el Bitcoin es una moneda (aquí asimilaremos el concepto al de “dinero”), debe tener las tres funciones clásicas: medio de pago aceptado, unidad de cuenta, y depósito de valor. La moneda (currency) es un bien red, tanto más útil cuántos más agentes lo usan. Desde el punto de vista “físico”, las monedas deben tener otras cualidades, como ser transportables, resistentes al desgaste, y homogéneas. Una base monetaria suficiente y adecuada es indispensable para que la economía real funcione con holgura, pero sin inflación. En épocas de crisis, guerras o en círculos cerrados, han nacido monedas o token pintorescos, de uso local, limitado en el tiempo o en el espacio, que han tenido más o menos fortuna.. En fin, el fenómeno no es nuevo. Tampoco son una novedad los sistemas de pago electrónicos o digitales. ¿Estamos en este caso del Bitcoin ante un fenómeno diferente?

 

Iñaki.- Diferente, sí. Es la primera divisa digital en su concepto. Su creación no está basada en factores coyunturales o locales, sino que es un exponente más de la revolución digital global. Desde su nacimiento, Internet ha transformado la economía, la sociedad, el modo de relacionarnos y nuestros hábitos de consumo. Ha conseguido hacer tambalear industrias enteras como la editorial, publicitaria o audiovisual, o reformulado los canales de distribución de la industria tradicional, desde el Retail al Turismo. Ha reinventado la experiencia del consumidor y nos ha hiperconectado en un universo global, en el que la movilidad de los dispositivos de acceso hace de esta conexión una relación permanente y ubicua. Ninguna industria, estado, institución o tribunal ha podido frenar esta revolución. Nadie imaginaba hace unos años que la enciclopedia mas completa estaría en la red y que la misma sería creada mediante el acuerdo y aportación de millones de usuarios. Pocos preveían que más de 3.000 millones de personas en el mundo estarían conectadas a redes sociales intercambiando archivos en información, o que el comercio electrónico fuese el canal de venta de mayor crecimiento a nivel mundial… Una divisa digital universal, ya sea Bitcoin u otra.. ¿Por qué no?

 

M.- A muchos economistas “a la antigua” no nos gusta esto de la moneda digital “independiente”. Quizá estamos anclados en factores como la “materialización”, el respaldo, el control de las emisiones o el monopolio público sobre los tipos de interés, tan ligados a la oferta monetaria. A finales de diciembre de 2013, Krugman remachaba: “Bitcoin is evil”. Algo así como el mal sin mezcla de bien alguno. Sin embargo, te he oído decir en alguna ocasión que, o estamos ante un gran fiasco, o frente a uno de los descubrimientos más importantes en la historia de la economía financiera. ¿Tiene el Bitcoin posibilidades de triunfo? ¿Se quedará en un medio de pago marginal? ¿Desaparecerá?

 

I.- No lo sabemos. El mecanismo de defensa de la economía tradicional, o más bien de las instituciones o entidades cuyo modelo de negocio pone en riesgo un crecimiento inesperado del Bitcoin, sacará como es habitual sus omnipotentes garras para despedazar el invento. No es nuevo. El sistema se rebela con fuerza contra cualquier iniciativa de cambio y la convierte en “casus belli” si el cambio amenaza la “pela”. Microsoft, Oracle y demás amigos siguen con su lucha sin cuartel contra el open source software. China, India o la propia Unión Europea han vetado al Bitcoin como moneda legítima o advertido de sus riesgos. En USA siguen el asunto con atención y precaución a la vez. Otros países como Singapur no solo aceptan la divisa sino que también generan mecanismos de gravamen. La realidad es que cada vez son más los establecimientos a nivel mundial que habilitan los medios para las transacciones con Bitcoins y que el crecimiento del curso de la divisa en 2013 fue del 5000%. “Ladran, luego cabalgamos”….que dijo alguien.

Por otro lado entiendo tu visión. Una divisa debe estar sujeta a regulación. Los activos financieros en general deben estarlo. Qué decir que no se haya dicho ya de la “fiesta” que hemos tenido estos años. Aquí te diría dos cosas. La primera es que nadie ha dicho que Bitcoin no deba tener cierto grado de regulación. La segunda es que también el riesgo y la volatilidad son características de toda divisa o activo financiero tradicional. Sería interesante hablar del riesgo de los Bitcoin a los poseedores de preferentes, de rupias indias en el 2013, de bolívares venezolanos, o de pesos argentinos…

Quizá por eso sea Argentina uno de los tres países del mundo con más poseedores de Bitcoins…..¿Un activo refugio?

 

M.- Evidentemente, ningún riesgo puede eliminarse al 100% salvo que se cese en la actividad que lo genera o se pague una infinita prima de seguro. Es cierto que cualquier moneda, activo o sistema financiero se fundamentan en la confianza de los usuarios e instituciones, pero quizá en el caso del Bitcoin sea más difícil generar esta confianza por parte del gran público debido a la dificultad de entender los mecanismos de creación o de intercambio. ¿Son la desconfianza y la complejidad barreras insalvables para la implantación de los Bitcoin?

 

I- Si el servicio ofrece una propuesta de valor real al usuario (comprador y vendedor), simplicidad de uso, seguridad y ubicuidad, la desconfianza se cura con el tiempo. El ciclo de vida de adopción de una innovación tecnológica conlleva varias fases hasta la adopción masiva, condicionadas por el perfil del usuario, desde los “Innovadores” y los “Early adopters” hasta las mayorías “Precoz” y “Tardía”, lo que se conoce hoy día como “Mainstream”. La teoría no es nueva y sigue siendo válida. La publicó Everett M. Rogers en 1962 en su libro Difussion of Innovations. La principal diferencia hoy día es que las fases del ciclo de la adopción tecnológica en el mundo digital van a la velocidad de la luz. Si el Bitcoin como moneda consigue superar la barrera crucial entre los “Early adopters” y la “Mayoría Precoz” (“Crossing the Chasm”, como postulaba Moore en 1991) estará mucho tiempo entre nosotros.

La complejidad del sistema que comentas no es relevante. El usuario medio desconoce que hay detrás cuando usa una plataforma de “Instant Messaging” para enviar un mensaje desde Trebujena a Salt Lake City. Sólo sabe que escribe algo y lo recibe otra persona. Cuando alguien cuelga sus fotografías o documentos en la “nube”, ignora si sus archivos están en un servidor de Cupertino o de Estocolmo. Lo relevante es la experiencia de uso del usuario final. El acceso debe ser simple, el uso sencillo y el servicio confiable.

La confianza se genera cuando el señor que esta al lado lo usa, es útil y seguro. El miedo tecnológico se vence con la universalidad de uso. Por otro lado el sistema de encriptación del Bitcoin es muy avanzado y, aunque no esté exento de riesgos como cualquier otro sistema tecnológico (o tradicional), éste es menor que por ejemplo en el uso de tarjetas de crédito.

¿Calará en la gente? Es pronto para decirlo. Sí te recuerdo que hace no demasiados años existía un miedo pavoroso a comprar por Internet…

 

M.- Algunos expertos adscriben la implantación de la moneda digital a corrientes neoliberales que pretenden la especulación y la desaparición de la regulación financiera.

 

I.- No dudo que en algún caso sea así, pero creo que la propuesta se basa en otros parámetros, como universalidad, ahorro y facilidad de intercambio. También se ha dicho que las licencias Creative Commons pretenden aniquilar la propiedad intelectual o que el software libre es pernicioso. Como he dicho antes, tampoco creo que el Bitcoin no pueda ser regulable. Si es cierto como dices que hasta ahora el crecimiento del valor ha generado una fuerte corriente especulativa. Su precio ha llegado a superar el valor de una onza de oro, y ha superado crecimientos del 500% mensual. Algunos expertos sostienen que la volatilidad y especulación actual podrían comprometer en el futuro su naturaleza original de medio de pago electrónico. Si su universalización no se frena se asentará en su naturaleza de medio de intercambio y su volatilidad disminuirá.

Por otro lado, tengo entendido que más de la mitad de las transacciones en divisas a nivel mundial tienen fines especulativos ¿es así?. En ese caso, ¿Estamos criticando el componente especulativo o simplemente la volatilidad inicial?

 

M.- Keynes decía que la especulación es como las burbujas de aire dentro del flujo de agua en una tubería. Si son pocas, son soportables. En exceso, terminan por romper el flujo y la tubería y destruyen la confianza. Hace 44 años, en la industria donde comencé a trabajar, se planteó un conflicto laboral porque el pago dejó de ser semanal para hacerse mensual, y otro porque en vez de entregar el efectivo en un sobre se comenzó a pagar por transferencia. Luego todo ha venido muy rápido en el ámbito monetario y financiero: innovación, titulización, desmaterialización, desregulación, derivados, “vehículos”… En Internet hay cientos de páginas de “instrucciones” sobre el funcionamiento y uso de los Bitcoin. La duda es si convertirse en “integrado” y empezar a usarlo –aunque sea tímidamente-, o ejercer de “apocalíptico” y combatirlo por sus posibles efectos colaterales…

 

I.- El cambio siempre provoca resistencias en quienes afecta. Si éste es de componente tecnológico, la resistencia es aún mayor. Nos obliga a aprender, conocer y entender, a ciertas alturas de la vida donde nuestra capacidad de asimilación es más restringida, escenarios, soluciones y universos absolutamente nuevos. No hay nada más incómodo. Todos tenemos un perfil diferente ante la adopción tecnológica y conviene no engañarnos a nosotros mismos. Usarlo o no es, obviamente, una opción personal. En un sentido financiero ¿Tiene riesgo? Ahora, mucho. Nadie, a estás alturas, puede garantizar o no el éxito del Bitcoin. Sí me parece razonable pensar que tanto el concepto que lo sustenta, como los componentes de la tecnología que lo soportan, tendrán mucho que decir en el futuro.

 

Manuel e Iñaki.- Nos veremos en ese futuro que ya está aquí

THE END

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