El seductor “gratis total”

 

Pocas cosas tan fascinantes como el “de gratis”, de válvula, de gorra, el colarse sin pagar, la invitación, en fin la elegancia social del regalo, el disfrutar sin coste ni desgaste, y eso tanto para el noble como para el plebeyo, el rico como el pobre. Tengo visto que todos se pelean por el boli de propaganda, la carpetilla cutre, el descuento mísero o la entrada de favor, y claro que es porque resulta bellamente antinatural. Es ir de listo, hacerle trampas a la naturaleza de la creación, que siempre exige un coste, un consumo de energías o eso que hoy habitualmente repele: el esfuerzo. Las fiestas, el ocio, los productos, los servicios, todo es más atractivo si es gratis aunque se sospeche la mala calidad, las aglomeraciones y los empujones porque si el precio es cero, la demanda es infinita. Pero no importa, porque es gratis Advierto que los partidos prescinden en estas cansinas campañas electorales del argumentario económico, y es que la ”ciencia lúgubre” está plagada de conceptos negativos como el coste, el equilibrio presupuestario, la productividad o el ahorro, y encima los liberales toman de Milton Friedman aquello tan pesimista de que “no hay almuerzos gratis”, cuando lo que atrae a la audiencia es que haya algo de comer después de la conferencia. Eso sí, de balde. Conocida esta evidencia, las promesas electorales van por esa trocha del maná caído del cielo en forma de subvenciones, rebajas de tasas e impuestos, beneficios, regalos de bienes y servicios, derechos sociales monetizados, que no está el pueblo para sangre, sudor y lágrimas, que con eso ni Churchill ganaba elecciones. Todas las tendencias participan de este credo, pero es la izquierda tozuda la que se lleva la palma por aquello de que el respaldo de la pedrea gratuita no es la deuda ni el déficit, ni la inflación, sino los “ricos”, un colectivo indeterminado o vacío porque nadie se incluye definitoriamente en él. Pero la seducción no falla, quizá porque fueron el botín y el saqueo las formas primigenias del crecimiento económico, que además han permanecido hasta hoy.

Con esta disertación en la que no abundo más, quiero advertir de los gatos encerrados de lo gratis y si no identifica al “pagano”, tenga por seguro que es usted y en algún sitio está la trampa. Así, “flipamos” con las redes sociales, “apps” variadas, asistentes de voz y otros “gadgets” digitales tan útiles, divertidos y ¡gratis!, pero luego no nos quejemos del permitido asalto a nuestra intimidad y comportamiento.  En la Casa de ABC de Sevilla, quien sabe de esto y es actual presidente de Telefónica, reclamó una “constitución” digital que estableciera el derecho fundamental a los datos personales, susceptibles de una transacción justa, o sea cedidos o vendidos, voluntaria y conscientemente. Sin esa regulación, pueden seguir seduciéndonos con un gratis total de los que nunca deben fiarse. Empezando por los ofrecidos por los políticos.

 

 

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

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