Aún aprendo” (1824, burdeos). Goya

Aún aprendo" (1824, burdeos). Goya

Aún aprendo” (1824, burdeos). Goya

La pieza más asombrosa de este conjunto es quizás un dibujo que, sobre fondo negro, nos muestra la figura de un anciano corpulento y barbudo, como el Padre Tiempo, que, con expresión torva y ceñuda de decisión, camina ayudándose de dos muletas. Presidiendo la composición, la mano aún firme del artista escribió, como solía, un título que es explicación y lema: “Aún aprendo”. Sí, Goya aprende aún, y no precisamente o exclusivamente la técnica litográfica. Acorralado en su sordera, aprende aúnn a vivir cuando ya le corresponde empezar a aprender a morir.
El aprendizaje dura tanto como dura la vida, si creemos en ella; o bien se acaba en seco, súbitamente, si dejamos de creer.
P. Gimferrer, Dietario (1979)

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