Imitación

 

Si la memoria no me falla (condicional improbable), en su momento me opuse a la creación de la Agencia de Defensa de la Competencia de Andalucía por razones técnicas relacionadas con la dimensión y relevancia del mercado y por la ya existencia de entidades responsables. En el límite veía el peligro de que agencias similares proliferaran para la provincia, la ciudad, el barrio o el sector, siguiendo el ejemplo de los variopintos “defensores del pueblo” que pululan por el espacio sociopolítico. La argumentación en contra de mi iconoclastia fue poderosa. Casi todas las comunidades autónomas tenían una entidad similar. Es más, el Gobierno central había recurrido la creación de la correspondiente a La Rioja (autonomía uniprovincial, algo más de 300.000 habitantes) y en el litigio el Constitucional había dado la razón al gobierno riojano: si tenían las competencias de “Comercio”, ¿por qué no las de defensa del mercado?. Abrumado por la autoridad argumental, obtuve el consuelo de que la nueva “agencia” no supondría mayor gasto público, aunque para mí queda el convencimiento de que en esto de la burocracia el gasto es lo de menos. Los sistemas sociales y económicos evolucionan a través de la imitación y de la innovación, y uno no se pronuncia sobre cuál de los dos, en manos incapaces, pude ser más dañino, pero se advierte que la imitación es el más utilizado. Ocurre también con los que ejercen el poder político y económico en su apariencia y atributos. Los presidentes de grandes corporaciones replican a los ministros, los republicanos a los aristócratas, los nobles al rey, y en el “ancien régime” el rey a Dios, fuente de todo poder. Maduro, Putin, Trump o Macron, ¿cuál es la diferencia en boato, en asesores, en “pompa y circunstancia”? De forma similar, los gobiernos autonómicos se “copian” entre sí y al gobierno de España, cada cual por sus específicas razones, pero todos por afán de hegemonía y protagonismo. El Centro de Investigaciones Sociológicas (Barómetro Enero 2019) certifica que la mayoría de los españoles (42,2%) está de acuerdo con “comunidades autónomas como en la actualidad”. De necesarias reformas mejor no preguntar.

Ya en este momento histórico para Andalucía, se dispone del Decreto 2/2019 de 21 de enero sobre reestructuración de Consejerías que asigna competencias y adscribe entidades varias. Una apelmazada descripción distributiva, con alguna atribución tan pintoresca como sospechosa, que no deja entrever ninguna “poda” ni simplificación, a pesar de que hubiera sido un buen lugar para sentar principios de libertad y racionalidad por la vía de los hechos. Los políticos aprenden a herir por donde otros les hirieron, pero las acusaciones de lentitud no pueden hacer que la urgencia infravalore la importancia. La estructura orgánica de cada consejería será clave en un gobierno tan variopinto y algo contradictorio, tentado por la imitación de lo ya conocido.

 

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

 

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