Juegos políticos

 

Leí en algún periódico escocés (independentista, por supuesto) expresiones de alegría por haber concedido un tribunal de Edimburgo a la ex consejera Clara Ponsatí la libertad condicional frente a la petición española de extradición por rebelión y apropiación indebida. La señora Ponsatí aparece definida en aquella prensa como una abuelita a quien sólo se desearía abrazar (sic), una luchadora pacífica incapaz de matar una mosca frente a la violencia del estado español. Resulta ampliamente aceptado que España va ganando por puntos la batalla diplomática (ahí están las declaraciones de los socios europeos), pero no parece que ocurra lo mismo con la opinión pública internacional, tanto en su vertiente mediática como en la percepción popular estimada a través de las encuestas. Las causas de esta dejadez pueden ser muchas, desde las limitaciones técnicas y presupuestarias hasta la torpeza; desde la indiferencia ante Habermas y sus reflexiones sobre la historia y crítica de la opinión pública, hasta el desprecio frente a los instrumentos de carácter jurídico. Alguien puede también haber pensado que con tanto opinante, red social, intereses particulares, ascuas que arrimar a la sardina separatista y pescadores en río revuelto, intentar el desmentido de las opiniones es una pérdida de tiempo, porque cualquier imbécil puede abrirse paso si es suficientemente simple y escandaloso. La personalidad de la sexagenaria y sabia señora Ponsatí, es bastante más significativa que la de una simple abuelita. “Membre” del secretariado de la Asamblea Nacional Catalana y “ex consellera d’Ensenyament”, economista de prestigio, cercana al ex consejero Mas-Colell y adscrita, por aquello de la universidad donde se doctoró, a un etiquetado grupo conocido como los “minesotos”. Cierto que lo forman un amplio grupo de economistas catalanes, pero también se incluían otros del gremio que antes tocaron poder, cercanos al PSOE de la época de ZP, y como muestra recuerden a Miguel Sebastián. Teoría económica, macroeconomía, economía cuantitativa, aproximación de las matemáticas a la economía, y mucha suficiencia cientifista. Dentro de esto entra la llamada teoría de juegos que es en lo que destaca como especialista doña Clara.

Este interés y especialidad en ese terreno (para ella “teoría de jocs”) con sus incursiones en el pensamiento de Von Neumann y compañía, hacía esperar especiales dosis de racionalidad en el comportamiento de los implicados en un problema frente al que lo único que se les ocurre es huir. Sus elevados conocimientos sobre la cooperación y la resolución de conflictos sólo les aconsejan la amenaza y la fuga. Menos matemáticas y más demostración de fuerza, que al final es lo más eficaz. La paz durante la guerra fría la consiguieron los B-52 americanos volando 24 horas al día cargados de bombas nucleares disuasorias. Lo dice Aumann, gran experto en teoría de juegos.

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

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