Lecturas

 

En un principio la ciencia fue química y la política va camino de serlo. La volatilidad del voto, la pluralidad de opciones y su falta de geometría “invariable” son algunos de los factores que hacen que la intermediación política tenga mucho que ver con el estudio de las sustancias y de las reacciones entre ellas, eso sí con la inestimable ayuda del cálculo de combinaciones, variaciones y permutaciones. Mi profe de la correspondiente asignatura en aquel curso previo a las carreras técnicas superiores que se denominaba “selectivo”, fallaba al predecir el color de un precipitado como consecuencia de algún experimento y a la predicción de “amarillo” le seguía la formación de un producto de escandaloso color verde brillante. Digo que “fallaba” porque fue hace tiempo y una sola vez. Ya en las siguientes, esperaba unos segundos para ver el color real que anunciaba con tono triunfal, casi victorioso: “¡verde!. No todos los profetas tienen esta habilidad de apostar sobre seguro, tan difícil en economía y, ahí voy, en los resultados electorales. Las características de opciones y votantes, las arbitrarias circunscripciones, las mañas de d’Hondt, las restricciones del sistema, entre otros factores, complican sobremanera los augurios y predicciones, de tal manera que los aciertos se deben a mera suerte que luego se disfraza de conocimiento. Añadan ustedes la diferencia sustancial entre lo que es “ganar” y lo que es “gobernar” y tendrán ante sí un arcano indescifrable. Más aún, incluso cuando ya se conocen los resultados resulta complicado conceptuarlos al momento y menos determinar sus consecuencias a lo largo del tiempo. Los presuntos expertos en algunas de las facetas de la cuestión decimos entonces que hacemos “lecturas”, o sea que interpretamos modestamente los resultados, intentando subrayar enfáticamente los muy evidentes como si descubriéramos el Mediterráneo. Con los resultados del pasado domingo les recomiendo una lectura personal desde los efectos reales: desde la limpieza y seguridad de su ciudad hacia fuera, o sea hacia el proteccionismo de Trump, la Política Agraria Común o la compra de deuda por parte del BCE. Búsquense también alguien que “lea” bien en alto y tenga usted una confianza crítica (presidida por el sentido común) en el análisis que le proponga.

Que España está demediada en izquierda y derecha, que al final los taifas se agrupan, que por suerte tenemos por delante un período de tranquilidad electoral, que los separatistas mantendrán su exitosa estrategia desestabilizadora, que la hegemonía del PSOE en Andalucía se acentúa con ayuntamientos y diputaciones, y que Madrid está donde está y Bruselas más lejos, son verdades evidentes en una primera lectura. Hay otras, de exclusivo interés para los políticos y los medios de comunicación. Queda por ver el color de lo que sale del tubo de ensayo en términos de empleo, crecimiento, estabilidad y democracia.

 

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

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