Malmeter

 

El jueves 27 de diciembre se constituirá el Parlamento de Andalucía, se elegirá a la Mesa y en un plazo de 15 días deberá formularse un candidato o candidata a la presidencia de la Junta, y en estos plazos hay que negociar muchas asuntos. Los plazos son necesarios y un arma de doble filo. Juegan a favor o en contra y abren una “ventana” de incertidumbre en la que las presiones se multiplican no sólo desde los “jugadores” directos sino desde los colaterales afectados y eso que llaman los “terminales mediáticos”. Interesa a todos los andaluces el fondo de la negociación, y a los negociadores también mucho aspectos formales: cuándo y cómo se comunican los acuerdos, que es cuando de alguna manera se da por cerrado un espacio de beligerancia. PP y Ciudadanos están en ello, pero los números indican que sin Vox no hay paraíso. El escenario de otras coaliciones “constitucionalistas” resulta improbable, y en alguna medida decepcionante. Así que lo primero para impedir el “cambio” es aislar o demonizar a la denominada “ultraderecha”, y a ello se dedican todas las izquierdas y ultraizquierdas del país con dudosos y casi contrarios resultados. A mi juicio, y como ya ocurrió en la campaña, el debate abierto sobre las características “derechosas” de Vox, su concomitancia con otros partidos similares en la Unión Europea, su posicionamiento nacionalista español o el intento de rodearle de un cordón sanitario (sobre todo por parte de quienes no pueden presumir de salud ética y política) no sólo le han dado una desproporcionada notoriedad sino también votos, hipótesis que se podrá contrastar en un futuro no muy lejano. La gente es como es, y no como nos gustaría que fuera, y entiéndanlo más como obviedad que como pesimismo. La idea del famoso “cordón” es contraproducente. Cuentan que el presidente Johnson mantuvo en el cargo a J. Edgar Hoover con la justificación de que era mejor tenerlo dentro de la tienda de campaña meando (sic) hacia fuera, que fuera haciéndolo hacia dentro (“than outside pissing in”) y ustedes me perdonen el naturalismo estilístico. Lo que está ocurriendo con algunos dirigentes podemitas da la razón a Lyndon Johnson, porque el sistema es un eficaz digestor de cualquier nueva sustancia.

Otra forma para obstaculizar lo probable en estos nueve días que quedan hasta el 27, es abrir brechas entre los socios precisamente por sus relaciones con Vox. Se juntan Moreno (PP) y Serrano (Vox), y el encuentro se eleva a extramarital para que a Ciudadanos le crezcan cuernos políticos, aunque sospecho que pinchan en hueso. Esto de meter cizaña o malmeter para dividir al contrario es algo muy visto. De todas las estrategias políticas (desde la mentira a la corrupción, pasando por la simulación) quizá sea la más elemental y extendida. Esta semana veremos más, una panoplia variopinta de instrumentos de presión. Lo que es seguro es que quien gobierne bajará los impuestos. Algo es algo. ¡Felices Pascuas!

 

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

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