Movimientos en Agosto

 

Agosto es mes de mucho movimiento. No en mi caso, que procuro plantarme en mi gaditana dacha y moverme poco, pero en mi entorno físico y psíquico orbitan todo tipo de planetas, asteroides, cometas, y alguna basura espacial. El entorno se mueve. Van y vienen hijos, nietos, familiares varios, amigos y animales. Me lo ratifican los periódicos, las radios y los telediarios, lo miden en número de nómadas sufrientes que se desplazan por tierra, mar y aire, y de obstáculos que tratan de impedírselo: huelguistas, gendarmes, fronteras y fenómenos naturales. En general, el movimiento tiene denotaciones y connotaciones positivas, muchas relacionadas con el cambio. Aunque se reconozca que no todo cambio trae felicidad y aunque gocen de un injustificado prestigio iniciativas como el cambio de aires, de pareja o de gobierno. Equivocadamente, en mi opinión, se identifica cambio con progreso, que ya se sabe que siempre es bueno. Sin rechazar las virtudes del regreso nadie presume de “regresista”, aunque tan necesarios fueron el regreso en el siglo XIX desde la Revolución Francesa y en el XX desde la bolchevique. Si me permiten el cambio de escala les diré (ahora que tanto lo hemos conmemorado) que lo glorioso no fue llegar a la luna, sino volver. O sea regresar, como lo fue para Colón o Elcano. La historia y la vida cotidiana están llenas de héroes fracasados, simplemente porque no regresaron. Especial acierto tuvo la dictadura franquista al bautizar como “movimiento nacional” a la integración de los diferentes partidos, facciones y organismos del régimen, poniendo un ministro (secretario general del movimiento) al frente. De este baldón temporal, el término ha sido suficientemente blanqueado, y algo ha tenido que ver la irrupción multitudinaria, variopinta y poderosa de los ubicuos movimientos sociales. Como objetos de atención académica por parte de la sociología y de la ciencia política los MMSS tienen casi doscientos años, pero como realidades de acción social son tan viejos como la sociedad, porque han participado en muchos cambios sociales, bien que los más abundantes en su origen fueran de carácter revolucionario.

En la exploración de nuevos aliados, cooperadores o cómplices, Pedro Sánchez comenzó la semana pasada sus conversaciones con estas entidades de “participación política” (el voto individual parece que se devalúa) y los medios dieron cuenta de sus tres horas de encuentro con “una veintena de colectivos en defensa de la igualdad”, y de su agenda futura con representantes del feminismo, de la ciencia y de la digitalización, y de tantas cuestiones que indignan. Cabe señalar que el 15M y su institucionalización en Podemos pretendía “transversalizar” todas estas indignaciones en sus “mareas” y confluencias, así que el presidente en funciones está “trabajando”  cerca del nervio de los podemitas. Un ámbito el de los “movimientos” mayormente financiado con dinero público.

 

 

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

Dejame tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *