economista

MANUEL ÁNGEL MARTÍN

MANUEL ÁNGEL MARTÍN LÓPEZ es Doctor Ingeniero Naval y Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales.  Es Diplomado en Alta dirección de Empresas por el Instituto Internacional San Telmo. En la actualidad (2014) cursa estudios de Sociología.

Ha desempeñado diversos puestos directivos en  empresas públicas (Astilleros Españoles, S.A. 1970-1984) y privadas (Sevillana de Electricidad-ENDESA 1989-2000) en las áreas de dirección general, producción, finanzas y aprovisionamientos. Desde 1986 fue Profesor Titular de la Universidad de Sevilla en el Área de Economía Financiera y Contabilidad, habiendo impartido docencia, en castellano y en ingles, desde 1977 en diversas áreas de economía de la empresa. Entre los años 2000 y 2010 fue profesor coordinador de las asignaturas “Mercados Financieros”, “Gestión Financiera” y “Financial Management”, e intervenido en programas master y cursos de doctorado en instituciones docentes públicas y privadas. Ha publicado libros y artículos sobre temas económicos en revistas nacionales y extranjeras, impartido cursos, programas Master y conferencias, y realizado trabajos de investigación sobre asuntos relacionados con las tareas docentes y profesionales desempeñadas.

Desde Abril de 1984 hasta Abril de 1989 ocupó en la Junta de Andalucía, los cargos de Director General de Industria, Energía y Minas y, posteriormente, Secretario General de Economía y Fomento, con responsabilidad y competencias también en Asuntos Comunitarios (Unión Europea).

Desde Octubre de 1989 a Abril de 1.993 fue Gerente de la Unión Temporal de Empresas de la Energía para la EXPO´92 y Director del Pabellón de la Energía durante la celebración de la Exposición Universal de Sevilla de 1.992. Desde junio de 1989 hasta abril de 2000 ha sido Director General Gerente de Nuevas Iniciativas del Sur, S.A. (NUINSA) perteneciente al Grupo Sevillana-Endesa, Director Regional de Diversificación y vocal, vicepresidente o presidente (Supercable, Enditel, Dicogexsa (Gas Extremadura, Gegsa, Isla Mágica, etc.) en varios Consejos de Administración de empresas participadas. A lo largo de su vida activa, se ha dedicado a la docencia, a la investigación, y a la consultoría de empresas (socio de la empresa Marvel Economistas, S.L.), habiendo sido vocal en varios Consejos de Administración con carácter independiente.

En la actualidad, es Vicepresidente del Consejo Económico y Social de Andalucía, Presidente de la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía (AICIA), Presidente del Consejo Empresarial de Economía. Fiscalidad y Financiación de PYMES de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), miembro del Consejo Andaluz de Estadística, del Consejo Asesor de la Agencia IDEA y de la Comisión de Planificación de Andalucía.

Ha sido columnista habitual y editorialista de los periódicos “D16” y “El Mundo” de Andalucía, y del periódico “ABC” en sus ediciones Nacional y de Sevilla, donde sigue escribiendo en la actualidad. Ha participado en diversas tertulias y programas de radio y TV (“Protagonistas” de Punto Radio, programa “Empresas” de RTVA, “Hablamos de Economía” en Canal 10 de TV, Espejo Público en Antena 3TV) Actualmente participa esporádicamente en programas de TV nacional y regional, y habitualmente en “La hora de Andalucía!” y “Hora Sur” de Canal Sur Radio, y dirige y modera el programa “Hablamos de Economía” en Tele Sevilla.

 

jueves, 02 de octubre de 2014

EL ECONOMISTA EN EL TEJADO

EL ECONOMISTA EN EL TEJADO

Estoy titulando hoy con el encabezamiento genérico de esta columna porque alguna vez hay que pararse, explicarse y reflexionar sobre la propia reflexión, aunque de ello salga una complaciente “metacolumna”. Escogí el dintel bajo el que paso todos los lunes porque sonaba bien y transmitía la idea de vista de pájaro sobre las cosas a costa de un equilibrio difícil. “El violinista en el tejado” (The Fiddler on the Roof) fue una obra de Jerry Bock y luego una película musical de Norman Jewison que fue nominada para ocho “oscar” en 1971. Es la historia de una comunidad judía en un pequeño pueblo ruso a comienzos de siglo, vista a través de la familia del lechero Tevye (Topol). Su mujer Golda, el rabino, la casamentera, las hijas y sus novios, son personajes menos importantes que el amor, la tradición, la persecución -el “progrom”- y la resignada aceptación del destino. Topol canta “Si yo fuera rico”, un verdadero cuento de la lechera en el que imagina las ingenuas cosas que haría en caso de tener fortuna. La primera, no trabajar. En algunas ocasiones, muy pocas, aparece un extraño personaje subido a un tejado. Es un violinista diminuto y bailarín, un espectador de las tragedias y las alegrías, un símbolo de que, pase lo que pase, hay que seguir tocando y manteniendo el tipo. Creo recordar que el violinista “de verdad”, el que interpretaba la banda sonora era Isaac Stern.

El economista en el tejado pudiera ser un Diablo Cojuelo que, como el del ecijano Vélez de Guevara, tuviera el vicio y la capacidad de levantar las cubiertas de los tejados -”como hojaldrado”- para observar lo que se cuece en los fogones. Se llama “economista” porque se mueve menos mal en ese terreno y ha adquirido algunos hábitos de análisis que le dan audacia y hasta cierta osadía. Pero tanto o menos se siente economista que ingeniero, o lector, o padre, o amigo, o ciudadano, o soñador. Por eso a veces se mete en jardines de los que luego sale con nocturnidad y disimulo. En este tejado, uno tiene que andar con ojo para no excederse ni en la curiosidad ni en la cr��tica, para quedar bien a la vez con la verdad y con los afectos, y, sobre todo, para resistirse a las frecuentes ganas de bajarse atendiendo a la voz que dice “¿Qué se te ha perdido a ti ahí arriba?. Toca cómodamente en el suelo que es más fácil”

Pero por algo aguanta el economista en el tejado. Por vanidad, por no querer estar sólo, porque le va la marcha. La melodía del violinista es triste, y algo melancólico es también el economista. Quizás sea porque es aficionado a la poesía, y la mejor poesía siempre rezuma tristeza e insatisfacción. Así son las cosas. Piensa como el músico que, sin embargo, más triste es el silencio, el anonimato de quien nunca se verá delatado ni por sus opiniones ni por sus errores. Más peligroso es el tedio de quien siempre va a lo suyo, de quien nunca arriesga nada, de quien transforma su vida en una ambiciosa conspiración contra sí mismo. Alguna vez, muy pocas, han intentado hacerle caer tejas abajo y eso también ha influido en su tozudez para seguir encaramado en lo alto. Desde el tejado quiere seguir “tocando” lo que opina y contando algo de lo que ve, pensando con afecto en quien le escucha y en quien no. Así que perdonen que siga dando la tabarra.