El problema de los regímenes es que les salen plataformas. Dicen sus enemigos políticos y algunos críticos suicidas que la prolongada y espesa hegemonía socialista en Andalucía ha configurado un régimen con todos sus avíos, y los de peor baba hablan sin remilgos de regionalsocialismo. Los que hemos sufrido un verdadero régimen político sabemos cuán injusta es la imputación y cuán, sin embargo, fácil es morir de éxito cuando en una democracia el poder político monocolor deja sin aire a los vencidos e invade los más recónditos rincones de la sociedad civil. Aquí lo que hay son unas máquinas de ganar elecciones que se aprovechan de las fortalezas y debilidades de un sistema que la clase política no quiere cambiar, y que cuando están en el poder generan una sintomatología parecida a la de un régimen. Como tales, tienen sus desafectos, sus “descontentos de siempre”, sus políticos prepotentes y joseantonianos, sus corruptelas, y, también, sus plataformas. A Manuel Chaves le ha florecido una plataforma liderada por cuatro próceres desconfiados que han puesto en común su prestigio para evitar la previsible asimetría regional y el “riesgo grave y urgente de discriminación” con otras regiones españolas que reivindican su carácter histórico como si Andalucía sólo existiera desde ayer. Su nacimiento obedece a esa lógica implacable que también da a luz a las “pinzas”, los frentes, las platajuntas y hasta las revoluciones: el régimen pone el combustible y el estímulo externo –los tirones separatistas, en este caso- hace saltar la chispa.
A Escuredo, Rojas Marcos, Clavero y Pimentel les pondrán de viejas glorias, de selecto club de damnificados, o de afectados por algún síndrome de abstinencia, pero lo cierto es que han tirado una piedra vivificadora sobre las aguas estancadas de la sociedad andaluza y soplado un viento fresco en la calma chicha de la autonomía. La reacciones lo demuestran: el Partido Popular ya ha metido la pata apoyando la iniciativa y en San Telmo no saben, no contestan, pero no ocultan su cabreo de que les crezcan las platajuntas a tres días del Congreso regional del PSOE-A y con Caballos a galope tendido. Se les vea a los cuatro como mosqueteros revoltosos, como alarmistas jinetes del Apocalipsis o como ases de la baraja, lo único cierto es que han dado la cara y que algo se juegan en el envite, lo cual ya es de agradecer en una sociedad de nadadores tan obsesionados con guardar la ropa que somos incapaces de dar una brazada. Promueven una plataforma como forma de acción cívica, lo que hace sospechar que esto pueda ser un régimen. Eso es lo que más fastidia.

Dejame tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *