“Provos” en agosto

 

Enfilados y próximos a la Virgen de agosto aún no sabría elegir el  suceso emblemático del período estival, aunque pandemia y extrañamiento copan por ahora las primeras posiciones. Pero quién sabe. Compiten con estas “olas de calor“ que desafían el recuerdo, con los fracasos de la ciencia aplicada, las mentiras políticas en sus diferentes especies, y la verdad de la desaparición de sectores completos de nuestra economía, pero nada tan histórico, creo yo, como las muertes de tantos ciudadanos y la conspiración antimonárquica. Me ausculto una inesperada debilidad en mi descreimiento acerca de la existencia de conjuras más o menos universales según planes malévolos impulsados por sociedades secretas y fuerzas ignotas, porque el “puzzle” va dejando ver una figura reconocible. Será que el azar también conspira, o es la lógica quien reina y fabula. Si difícil es prever el futuro desde el pasado, menos complejo resulta interpretar los sucesos pasados a la luz de sus consecuencias reales. Pongamos que aquello tan citado de que “el cielo no se toma por consenso: se toma por asalto” predicado por el líder podemita en octubre de 2014 no fuera un mero exceso retórico marxistoide, mitológico o bíblico, sino también un rumbo estratégico asumido por un vicepresidente del Gobierno. Añadamos el éxito de su partido en formar una coalición desproporcionada y muy favorable a sus intereses, una alianza entre “la valentía de Podemos y la experiencia del PSOE” (sic), sumemos los intereses separatistas, los damnificados por el capitalismo “salvaje”, añádanle algo de opacidad y secretismo y tendrán un concierto que, si no es una conspiración, alguno de sus rasgos tiene. El desmentido es inmediato. Podemos no oculta sus fines, y sus medios son todos los que estén a su alcance, pero ni lo uno ni lo otro es totalmente cierto. Lo es que sin demasiada sustancia su política es de provocación, continuista de aquello de acción-reacción con represión o revolución, pero siempre esparciendo el miedo y el descontento. Acciones con poca chicha política o económica se instrumentan como provocaciones que causen la reacción alterada de la sociedad.

Hace sesenta años, en los Países Bajos (hoy tan “frugales” y ortodoxos en lo económico) surgió el movimiento “Provo”, contracultural y anticapitalista, hacedor de “performances” y “happenings”, Afirman los sociólogos que en su haber hay que apuntar la legalización de la marihuana y un Amsterdam iconoclasta y bicicletero con gran personalidad cultural. Sin embargo, el objetivo fundamental del movimiento Provo era atacar a la monarquía, símbolo principal de la clase dirigente. Consiguieron reformas hoy asumidas pero carecieron de capacidad de gobierno, ni inclusión explícita en ningún ejecutivo, ni alianza que hiciera sospechar conspiración o conjura. Quizá todo se deba al azar, según Borges “el nombre que nuestra inevitable ignorancia da al tejido infinito e incalculable de causas y efectos”

 

 

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

 

Police officers arresting demonstrators in Berlin on December 17,1966. One week after the fierce clashes between the police and the participants of a demonstration against the war in Vietnam, there were renewed riots on Kurfürstendamm. Approximately 200 supporters of the Socialist German Student Union (SDS) protested, as announced on leaflets, with a walking protest modelled on the provos in Amsterdam. It was her intention to show with fun «that the models and models of our society are fools». Some demonstrators who resisted police orders were arrested. | usage worldwide (Photo by Chris Hoffmann/picture alliance via Getty Images)

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