Salud o Dinero

 

“Verán ustedes. De la tríada coplera “salud, dinero y amor”, sólo sobre la “pasta” tenemos alguna capacidad de decisión y acción. La salud viene determinada por el ADN, por nuestros genes; se hereda más que el dinero, y al final la vida acaba dónde, cómo, y cuando acaba, hagan ustedes lo que hagan; y les recuerdo aquello, tan verdadero como chusco, de que la vida es una enfermedad mortal de transmisión sexual. El amor, no merece comentario: puro azar, fantasía, inconstancia, instinto circunstancial salvo que esté fundado en intereses materiales. Así que al menos nos queda el dinero. Por eso esta asignatura extracurricular sobre finanzas personales es, fundamental, básica para su formación; para toda formación no sólo profesional, sino vital y ciudadana. Ya sé, todos  los profesores les habrán dicho lo mismo en relación con sus asignaturas: les engañan”.

A estas alturas del exordio la audiencia ya se había espabilado, desperezado y atendido, actitudes no fáciles a la cuatro de la tarde con la digestión encima y las hormonas juveniles activadas. Conseguir esta atención era el objetivo de la provocación aunque a costa de sonrisitas y de gestos de sorpresa (“¡qué dice este tío!”). Empezar, pongamos, por la gestión de carteras o la eficiencia de los mercados de capitales hubiera ahuyentado la atención y la polémica. La pequeña encuesta verbal subsiguiente arrojaba una gran mayoría de apoyo a la “salud” como bien fundamental para el individuo, convencimiento que sigue reflejado en el eslogan político “la salud es lo primero”, y en la utilización del dilema del título para dividir, una vez más, a los españoles (los de la salud, los del dinero) en torno al torpe sistema de selección para comenzar la “desescalada” y progresar en el “faseado” como quien aprueba o suspende un examen. Con el despiece de la crisis en sanitaria, económica y social, nos hemos olvidado de la que venimos arrastrando desde siempre que es la crisis política y ahí incluimos la del modelo de Estado, la de la confrontación permanentemente crispada, la del gobierno bipolar sostenido por los antisistema, y es esta crisis la que alimenta todas las demás. Diré que la salud es lo primero si se puede y se sabe comprar mascarillas, si hay “test” adecuados y a tiempo, si hay ahorro público o privado para atender a situaciones excepcionales, si es posible financiar la investigación o contratar a verdaderos e “identificados” expertos. O sea si hay dinero. Qué sea antes, si el huevo o lo gallina, o decidir entre sanidad o economía (que son a la vez variables dependientes e independientes) es lo que los filósofos llaman una aporía; no tiene poros ni solución que no sea de carácter prudencial, es decir, política. La alusión continua a los científicos y a los expertos como a los magos y hechiceros de otros siglos, no solamente no les beneficia, sino que desacredita su función social y, de paso, denigra a la política.

 

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

Dejame tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *