Tocando techo

 

Gustos literarios hay de todo tipo y yo a veces encuentro cierto morbo en la prosa del BOE y del BOJA, que son la verdad del gobierno y no su propaganda. Las declaraciones y valoraciones políticas pertenecen al terreno de la literatura fantástica, por no decir de la pura y dura mentira al menos allí donde se pueden contrastar con la verdad. Esa evidencia conduce al escepticismo generalizado y a la melancolía. De hace dos meses hasta hoy todo sigue igual en relación con la política económica, pero para el gobierno andaluz y su presidenta muchas cosas están cambiando, y lo que antes eran incumplimientos flagrantes de Rajoy (léase financiación autonómica, modelo de estado, gestión del conflicto catalán, pensiones, inversiones, política migratoria) son hoy gestos de prudencia y sensibilidad social de Sánchez. Resulta una fórmula recurrente atribuir los fracasos a la herencia recibida y los éxitos proyectados a los correligionarios recién llegados, y no es cosa de socialistas, “populares”, izquierdas o derechas, sino más bien de la política y ahí está lo grave. Por supuesto que esto sólo interesa a unos cuantos, porque la mayoría de los ciudadanos está en sus asuntos y pone cara de estar de vuelta de todo, y posiblemente lo estén. No porque hayan leído a Schmitt y su concepción de la política como paradigma del  enfrentamiento amigo-enemigo, sino porque comparten todas las incredulidades y sospechas sobre el poder y su ejercicio. Después de Orwell, su “neolengua”, su “vaporización” del disidente, el “doblepensar” o el Ministerio de la Verdad que reescribe la historia, ¿a quién le puede extrañar las comisiones sobre la llamada memoria histórica y las “damnatio memoriae”, tan antiguas como la humanidad?

Además del BOE y del BOJA también resulta estimulante la lectura de las reseñas de los Consejos de Ministros, por su objetividad explícita y por lo que dejan ver entre líneas, que es lo que verdaderamente interesa. Uno encuentra la pedrea sin fin de nombramientos en Asuntos de Personal y también curiosidades pintorescas como la lucha contra la enfermedad de Newcastle que afecta a las palomas mensajeras y a las aves silvestres, o la autorización para la mejora del misil Taurus, todo ello conjuntamente con asuntos de mayor altura o techo. Así, en la reunión del pasado viernes se incluía el aumento en un 4,4% del “techo” del gasto no financiero del Estado para 2019 (hasta 125.064 millones de euros, 5.230 más que este año), el incremento del déficit hasta el 1,8% del PIB y una reducción de la deuda desde el 96,1% del PIB en 2019 al 91,5 en 2021. Esta cuadratura del círculo se confía a la expansión de la economía y de la recaudación. O sea a que no se apliquen contrarreformas estructurales que supongan un “enfriamiento” de la actividad empresarial, ni en el mercado de trabajo, ni en el de la energía, ni en el financiero. Porque ya estamos tocando el techo de nuestras posibilidades reales.

 

 

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

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