“V” de victoria

 

Los optimistas se apuntan a la recesión y salida con forma de V que remite al símbolo de la victoria y a los gestos “churchilianos” tan del gusto de Moncloa. No obstante, los más prudentes matizan y aluden a su carácter asimétrico y remiten a otras figuras geométricas, logos o símbolos bien conocidos. Ningún ministro o ministra va a renunciar a esa imagen tan sencilla y esperanzadora. Reconozco que gobernar incluye en el sueldo ciertas dosis de optimismo y entusiasmo, lo mismo que observo y rechazo la facilidad con que se abusa de la fantasía, o mejor de la intención de despistar. La V más asimétrica que conozco es la L, a la japonesa o a la griega, donde el segundo brazo apenas tiende hacia arriba y la experiencia identifica como “tocar fondo” y arrastrarse por el mismo. Cada vez resultan más sospechosas las opiniones de expertos, porque es rara avis la existencia de una combinación adecuada de solvencia técnica con solvencia moral, o sea de conocimiento y de independencia de intereses personales o de partido. Así que prefiero demandar y atender a las explicaciones que justifiquen las profecías económicas. Cómo y por qué de esta crisis vamos a salir mejor que aquella de 2008; cómo saldremos “todos” y “unidos”, por qué el empleo se perjudicará menos que el PIB, o cómo se va a generar confianza en los empresarios y en los consumidores. Y sobre esto encuentro poco razonamiento, no ya científico sino de puro sentido común. Me aplico el cuento y cambio las preguntas que me hacen sobre la forma de la evolución de la economía y, ya que por cortesía hay que responder, las cambio por apuntar fechas en que será menos imprudente hablar de predicciones. Renuncio a ese comodín que diría que cuando más tarde mejor, me “mojo” y apunto a Noviembre si el virus lo permite.

¿Por qué? Primero, porque ya dispondremos de tres encuestas de población activa y meses suficientes de paro registrado. Las EPA nos darán una más acertada imagen de la evolución del mercado de trabajo y nos indicarán una tendencia consolidada. En segundo lugar, muy importante para Andalucía, el turismo ya habrá materializado su impacto en el PIB, y se podrá cuantificar con aceptable aproximación. Sabremos también de las fugas de capitales y de empresas multinacionales. Para esa fecha ya conoceremos la eficacia y eficiencia de la administración y de la política respecto de los programas de recuperación, reconstrucción o como se quieran llamar, anunciados por la Unión Europea. Por ahora, los indicios son ambivalentes tirando a mal. Los anuncios de avalancha de liquidez tienen efectos sobre le deuda, la bolsa y la prima de riesgo, pero la recesión del Covid19 no va de eso sino de estrangulamiento de la oferta y de la demanda agregada que chapotean en un mar de euros sin alcanzar la orilla. Y para el final y de propina, conoceremos los resultados de las presidenciales USA. Entonces podremos decir algo sobre la asimetría de la V.

Manuel Ángel Martín López

@eneltejado

 

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